Aguafiestas
Acabas de celebrar la mejor fiesta de los últimos años; probablemente no haya sido la más popular, pero las críticas de cada invitado fueron simplemente fabulosas. La gente se lo ha pasado tan bien como en los viejos tiempos. Y sí, claro que ya habías sido el anfitrión de otros divertidos acontecimientos en el pasado, pero no pudiste centrarte en ese tipo de cosas cuando te mudaste tras tu última ruptura. ¡Pero, eh, tras algunos años alejado de la atención pública, has vuelto a captar el interés de la gente de nuevo, y han comenzado a recordar tu nombre!
Justo entonces... tu nueva prometida te propone que planees una nueva fiesta. Pero dado que andas enfrascado en otros fabulosos eventos para los próximos años, le dices que es mejor que otros tipos se ocupen de ésta. Y ahí es cuando el aguafiestas entra en escena.
Bueno, básicamente eso es lo que pasó cuando -tras la gran recepción crítica que Rare obtuvo con Viva Piñata- se les pidió que hicieran un 'party game' usando su nueva propiedad intelectual. "Para Microsoft, la franquicia Viva Piñata siempre estuvo destinada a ampliar el espectro demográfico de Xbox para incluir al mercado familiar", nos contó Steve Brand en una entrevista tras el E3 2007. "Los equipos de desarrollo de Rare" estaban "muy ocupados trabajando en otros proyectos" tras el lanzamiento del primer juego de Piñata, así que "cuando surgió la idea de un 'party game', se decidió que la mejor opción sería recurrir a otros desarrolladores para que llevaran el asunto por nosotros", explicó Brand.
Los elegidos fueron los chicos de Krome Studios, una compañía 'third party' mucho más grande que Rare, y con experiencia en prácticamente todo el repertorio de consolas del mercado.

Para ser justos, Viva Piñata Party Animals no es un juego horrible. Es, de hecho, mejor de lo que daba a entender la demo de Xbox Live. Pero claramente muestra el camino que un 'party game' no debería tomar. Es ese tipo de título que al principio ofrece unos minutos entretenidos de juego, antes de revelarse como un juego reciclado de sí mismo. Más o menos como el prometedor (y tremendamente decepcionante) Eternal Sonata tras la primera media hora de juego, el repetitivo Assassin's Creed tras las primeras misiones, o incluso el primer Halo en cuanto te das cuenta de que te has pegado la mitad del juego vagando por pasillos y niveles clónicos.
Viva Piñata Party Animals básicamente propone disputar unas carreras cada dos o tres sosos minijuegos de forma cíclica. Pero ni las unas ni los otros suponen nada innovador, ni siquiera interesante. Es obvio que todos los títulos de género 'party' tienen minijuegos divertidos, otros no tan entretenidos, y si no tenemos suerte a veces hasta algunos aburridos. La media de las propuestas de Party Animals caen entre el segundo y el tercer tipo, y la mayoría de ellas son variantes de otras que ya has jugado.
Además, hay una diferencia notable entre un minijuego sencillo y uno estúpido. Apretar un único botón puede sonar como la cosa más aburrida del mundo, pero como la grandiosamente excéntrico saga Wario Ware nos ha demostrado, puede convertirse en la cosa más fresca y divertida si tiene una buena idea que la respalde. Desgraciadamente, disparar a dianas en movimiento, recolectar caramelos que caen sobre nuestras cabezas, y golpear una piñata no sólo es repetitivo, sino cualquier cosa menos ideas frescas.

Y es una pena que el juego no ofrezca otras opciones que puedan mejorar la experiencia: tiene una pobre IA para los rivales de la CPU, que no puede ser ajustada de ninguna manera; la falta de modos de juego resta jugabilidad; y no tener la posibilidad de rejugar los juegos ya desbloqueados es simplemente imperdonable.
Más aún, hay un problema con los personajes seleccionables. Pero este es un problema que, para mí, tiene su raíz en el enfoque de la propia serie de televisión de Piñata. El porqué el arrogante Hudson Horstachio fue elegido como protagonista es algo que nunca entenderé. Con una franquicia llena de especies memorables, como el badgesicle, el rashberry, el sweetooth, el profitamole o el adorable galagoogoo, no me entra por qué tenemos que soportar a un maldito caballo. Por si fuera poco, todo el grupo de personajes seleccionables del juego está basado en las cuatro estrellas del show, con sus espantosos clones femeninos en lugar de alguna de las piñatas que en origen ya eran femeninas.
A pesar de ello, como ya dije antes, Party Animals no es un mal juego; es un 'party game' mediocre que debió tener un periodo de desarrollo más largo, muchos añadidos y la auténtica fuerza de voluntad para convertirse en algo diferente y divertido, tal como pasó con el Viva Piñata original.
¿Cuál es el resultado? La recién nacida licencia Piñata ha obtenido un pobre 'spin off' que puede dañar la imagen de la franquicia, e incluso la reputación de Rare si la gente relaciona VP con sus creadores originales. Para el futuro es mejor que Rare recuerde que, si quieres que las cosas salgan bien, (a veces) tienes que hacerlas tú mismo.




